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Arancha Royo, bronce del mundo de muay thai: «Me encanta pelear, disfruto muchísimo cuando estoy encima del ring»

Por Redacción AC

Estudia Derecho, entrena en el MTZ Fight Gym de Zaragoza y acaba de colgarse un bronce en su primer asalto a la categoría élite. Ganó a Alemania en cuartos y cayó con Países Bajos en una semifinal que se decidió en el tercer asalto. En octubre va a por el oro en el Europeo de París.

Arancha Royo, bronce del mundo de muay thai: «Me encanta pelear, disfruto muchísimo cuando estoy encima del ring»

Un asalto para cada una y un tercero demasiado igualado. Así se decidió en Kosovo la semifinal que dejó a Arancha Royo a las puertas de una final del Campeonato del Mundo. La zaragozana se volvió con el bronce, su primera medalla mundial entre las mayores, y con la certeza de que puede pelear de tú a tú con las mejores. Lo cuenta aquí, con la vista puesta ya en el Europeo de París.

Estás a punto de salir a pelear una semifinal del Campeonato del Mundo. ¿Qué te pasa por la cabeza en los minutos de antes de subir al ring?

Evidentemente, hay nervios. Sobre todo porque, después de todo el trabajo y todos los sacrificios que hay detrás, siempre tienes ese miedo de que luego no se refleje dentro del ring todo lo que has trabajado durante los entrenamientos. Es algo que me preocupa mucho porque sé todo lo que he dejado de lado y todo el esfuerzo que hay detrás para llegar hasta ahí. Pero, al mismo tiempo, tenía muchísimas ganas. Me encanta pelear, disfruto muchísimo cuando estoy encima del ring y al final también es una sensación de felicidad. Intento que, cuando llega ese momento, los nervios se conviertan en ganas de salir y demostrar todo lo que he preparado y entrenado.

¿Cómo se decidió esa semifinal?

Llegamos a Kosovo después de un viaje larguísimo y primero tuvimos que superar los cuartos de final contra Alemania. Fue un combate duro, con una rival muy competitiva, pero conseguimos sacarlo adelante y pasar de ronda. En semifinales nos tocó Países Bajos, una rival con muchísima experiencia y que suponía un reto importante. Pero aceptamos ese reto y, personalmente, me motivaba todavía más tener delante a una rival de ese nivel. El primer asalto me lo llevé yo, el segundo se lo llevó ella y el tercero estuvo bastante igualado. Al final, la pelea se decantó hacia su lado y nos quedamos fuera de la final.

Al terminar ya sabías que te traías una medalla, pero no la que habías ido a buscar. ¿Con qué te quedaste en ese momento?

Fue un sentimiento bastante agridulce. Por un lado, estaba muy orgullosa del trabajo realizado y de haber conseguido una medalla en un Campeonato del Mundo de élite, que es algo muy importante para mí. Pero también soy una persona muy autoexigente y me dolió mucho cómo había sido la pelea. Cuando terminó, sabía perfectamente qué aspectos podía haber hecho mejor y sentía que, si me hubiera centrado más en esas cosas, podía haber tenido opciones de ganar. Así que, aunque estaba orgullosa de haber conseguido el bronce, en ese momento pesaba más la sensación de haber estado tan cerca de una final y saber que podía haber dado un poco más.

Del bronce juvenil de Turquía a este podio mundial en élite hay un salto enorme. ¿En qué lo notaste más una vez dentro del ring?

La diferencia se nota muchísimo, sobre todo en la experiencia de las rivales. Cuando compites en juvenil todavía estás en una etapa de formación, mientras que en élite te encuentras con deportistas adultas, con muchísimos años de experiencia y, en muchos casos, con una trayectoria internacional muy importante. Eso dentro del ring se nota mucho: en la manera de gestionar los asaltos, en la lectura de la pelea y en cómo saben aprovechar cualquier pequeño error para ponerse por encima. Para mí ha sido un salto enorme y también una experiencia que me ha servido muchísimo para aprender.

¿Cómo se planifica una temporada para llegar al pesaje de un Mundial en tus condiciones?

En este caso tuve la suerte de poder preparar el Mundial durante el verano, aunque también es verdad que tuvimos muy poco tiempo porque nos enteramos con relativamente poca antelación. Aun así, intentamos aprovechar al máximo el tiempo que teníamos y lo dimos todo durante la preparación. También seguimos un plan nutricional para llegar al peso de la mejor manera posible. Por suerte, en este campeonato no tuve grandes problemas para dar el peso y pude llegar a la categoría en buenas condiciones.

¿Cuál es ahora el objetivo, y qué tendría que pasar para que el año que viene habláramos de un oro?

Ahora mismo el siguiente objetivo es el Campeonato de Europa, que se celebrará en París del 17 al 26 de octubre. Hemos sido seleccionadas para formar parte de la selección española y representar a España allí, así que vamos con muchísimas ganas y, evidentemente, con el objetivo de ir a por el oro. De cara al año que viene, creo que se trata de seguir trabajando y, sobre todo, aprender de lo que ha pasado en este Mundial. Ya he visto dónde tengo que mejorar y ahora toca trabajar esos aspectos durante todo el año para llegar al próximo Mundial mucho más preparada y poder luchar por ese oro.

Entrenas en Zaragoza, en el MTZ Fight Gym. ¿Qué se puede preparar aquí y qué te obliga a salir fuera para una cita mundial?

En el MTZ Fight Gym tenemos todo lo necesario para prepararnos. He tenido la suerte de poder contar con mis entrenadores y con mis compañeros durante toda la preparación, y para mí han sido una parte fundamental para llegar hasta este Mundial. Pero la base de mi preparación y todo el trabajo importante lo hacemos en Zaragoza.

Entre federación, instituciones y patrocinio privado, ¿qué es lo que más falta para un deportista aragonés de muay thai?

Creo que, sobre todo, falta apoyo económico y también visibilidad. Los deportes de contacto, y concretamente el muay thai, todavía necesitan que se conozcan más y que se valore el esfuerzo que hay detrás de conseguir resultados a nivel nacional e internacional. En mi caso he tenido la suerte de contar con patrocinadores como Maximus Training Warriors y Jorge Aceituno Osteopatía, además de otras personas y marcas que me han apoyado, y ese respaldo es muy importante para poder afrontar todos los gastos que supone el alto rendimiento. Al final, detrás de una competición internacional hay viajes, material, preparación, nutrición y muchísimos gastos que un deportista muchas veces tiene que asumir por su cuenta. Por eso creo que sería importante que hubiera más apoyo y más visibilidad para que otros deportistas también puedan tener oportunidades.

¿Qué cantera femenina ves en los gimnasios aragoneses, comparada con la que había cuando empezaste tú?

Creo que ha cambiado muchísimo. Ahora veo muchas más niñas y chicas interesadas en los deportes de contacto y, además, tengo la suerte de verlo de cerca porque también doy clases a niños. Me enorgullece muchísimo ver a niñas que empiezan, que vienen motivadas y que disfrutan entrenando. Cuando yo empecé había mucha menos presencia femenina y creo que ahora cada vez se está normalizando más que una chica practique muay thai u otros deportes de contacto. Creo que estamos creciendo mucho en ese sentido y que cada vez se entiende más que son deportes que aportan muchísimo, no solo físicamente, sino también en disciplina, confianza y capacidad para superar dificultades.

Para una chica de catorce años que ve tu medalla y quiere probar, ¿qué se va a encontrar de verdad el primer año?

Le diría que persiga su sueño y que no tenga miedo a intentarlo. Que si realmente le gusta, que vaya a por ello, porque con trabajo y constancia se pueden conseguir cosas que al principio parecen imposibles. Eso sí, también le diría que el camino no es fácil. Hay muchos días en los que no tienes ganas de entrenar, días malos, derrotas y momentos en los que dudas de ti misma. Y en mi caso tengo que compaginar el deporte de alto rendimiento con estudiar Derecho en la universidad, lo que hace que haya que hacer muchos sacrificios y organizar muy bien el tiempo. Y te pierdes cosas, como planes con amigos o con la familia. Pero creo que precisamente ahí está la parte bonita. No todo es subir al podio y conseguir una medalla. Detrás hay muchísimas horas de entrenamiento, estudios, viajes, sacrificios y momentos difíciles. Y cuando finalmente consigues algo por lo que has trabajado tanto, entiendes que todo ha merecido la pena. Así que le diría que, si tiene un sueño, que vaya a por él. Que trabaje, que sea constante y que no deje que nadie le diga que no puede conseguirlo.

El siguiente asalto llega en octubre. Del 17 al 26, Arancha Royo estará en París con la selección española en el Campeonato de Europa, con el oro por delante y una cuenta pendiente desde Kosovo.

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