Cantero se toma un descanso merecido: Ferreres pilota el Casademont femenino en la recta final
Carlos Cantero se toma su licencia por paternidad en medio de los play-offs femeninos del Casademont. Arnau Ferreres asume el mando técnico en la recta final de la temporada.

Una noticia que combina alegría personal y exigencia deportiva. Carlos Cantero ha decidido ejercer su derecho a la licencia por paternidad justo cuando el baloncesto femenino zaragozano atraviesa su momento más emocionante: los play-offs. El técnico se apartará temporalmente del banquillo, una decisión que el club ha comunicado con la normalidad que merece cualquier asunto familiar, sin dramatismos ni aspavientos.
Estamos hablando de uno de esos momentos cruciales donde un entrenador desearía estar en cada entrenamiento, en cada partido, pendiente de cada detalle. Pero la vida deportiva también entiende que hay cosas más importantes que cualquier competición. Cantero ha preferido estar con su familia en este período tan especial, un derecho que tiene todo trabajador, entrenador de élite o no.
Antes de marcharse, el técnico quiso mandar un mensaje de confianza a sus jugadoras. "Desear toda la suerte al equipo en estos play-offs. Sé que están preparadas", expresó Cantero, palabras que destilan seguridad en lo que ha construido durante estos meses al frente del proyecto.
Arnau Ferreres coge el timón en el momento más delicado. El técnico asumirá todas las responsabilidades durante la ausencia de Cantero, con la presión de mantener intacta la ilusión y el trabajo hecho hasta ahora. No es una tarea menor: pilotar a un equipo en play-offs requiere experiencia, conocimiento del grupo y capacidad para mantener la línea establecida.
Las chicas del Casademont llegan a esta fase con sólidos argumentos competitivos. El equipo ha demostrado estar a la altura, y ahora deberá demostrar que esa solidez no depende de una sola persona, sino del trabajo colectivo que se ha realizado en los vestuarios durante toda la campaña. Ferreres tendrá que ser ese puente que mantenga viva la ilusión sin romper la cadena de trabajo.
Lo interesante de todo esto es que el Casademont ha gestionado la situación con naturalidad y transparencia. No hay secretos, no hay misterios, solo una decisión personal que el club respeta. Eso habla bien de cómo evolucionamos en el deporte profesional aragonés, donde finalmente comprendemos que la conciliación familiar no es un lujo, sino un derecho que normaliza nuestra profesión y la hace más humana.
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