El Bada se queda sin opciones en Cuenca: expulsión y lesión clave en derrota por 35-33
El Bada cayó 35-33 en Cuenca tras la expulsión de Tchitombi y la lesión de Nenadic, en un partido intenso que se le escapó en los últimos momentos.

El Bada Huesca se fue de Cuenca con las manos vacías tras un partido que tenía trazas de victoria. Los oscenses sucumbieron ante el Rebi Cuenca con un marcador de 35-33 en un encuentro que se mantuvo tremendamente competido durante la mayor parte del desarrollo, pero que se le torció de manera brutal al equipo altoaragonés por dos factores que ni los técnicos pueden anticipar: la expulsión directa de Tchitombi y la molestia muscular que sufrió Drasko Nenadic en la zona del hombro. Dos mazazos seguidos que, unidos a la reacción final de los locales, resultaron ser insuperables para un Bada que, aún así, se batió sin rendirse hasta el último segundo.
Los visitantes comenzaron con los deberes mal hechos. Imprecisiones en la conducción hacia el pivote y entregas fallidas permitieron que Cuenca se pusiera rápidamente por delante, sacando provecho de sus contragolpes rápidos con los disparos de Toth y Lima marcando diferencias (4-1). Pero Samuel Cordiés fue quien despertó al colectivo oscense metiendo tres tantos consecutivos, y a partir de ahí la defensa del conjunto de Huesca recuperó ese nivel defensivo que los había caracterizado semanas atrás. Lo que siguió fue un primer acto de tremendo nivel: velocidad, equilibrio y acciones de gran calidad técnica en ambos bandos. El descanso llegó con las fuerzas igualadas en el 18-18, un resultado que resumía perfectamente lo que los espectadores habían presenciado.
Tras la reanudación, el pulso se mantuvo, pero entonces llegaron los golpes. Tchitombi vio la roja tras una acción polémica contra un extremo local, y poco después Nenadic tuvo que apartarse de la pista por problemas en el hombro, privando así al Bada de una de sus piezas imprescindibles en los momentos de mayor apuro. Los conquenses capitalizaron la situación: Tavares, Gándara y Perbelini tomaron el control del juego atacante y abrieron una distancia que los aragoneses no lograron remontar completamente, aunque lo intentaron una y otra vez con los esfuerzos de Moya, Suárez y Pérez por mantener la pelea dentro del partido.
La noche también dejó castigos en la otra banda: los locales vieron caer dos de sus hombres con expulsión directa, con Pizarro y Moscariello (este último por contacto violento contra Moya) abandonando el terreno. Pero Cuenca tuvo capacidad suficiente para aguantar los apuros numéricos y seguir siendo peligroso, especialmente con Gándara lanzando desde el perímetro de seis metros.
El Bada Huesca se fue con la frente muy alta, habiendo competido de manera digna y valiente durante prácticamente toda la contienda. La derrota no es fiel reflejo de lo que mostró sobre el parquet, sino que responde a esa injusticia que a veces caracteriza al deporte cuando todo se alinea en tu contra. Con temporada por delante, toca recomponerse rápido y sacar lecciones de una jornada en la que la mala fortuna visitó dos veces al mismo equipo.
