Tribuna de Opinión·Efrén Pérez Santamaría

El cargo no define el valor del profesional

19 de julio de 2026·Balonmano

Efrén Pérez reflexiona sobre por qué el valor de un entrenador no depende de ocupar un banquillo, sino de su preparación, su compromiso y su aprendizaje constante.

En el deporte actual existe una tendencia preocupante: asociar el valor de un entrenador con el hecho de ocupar un banquillo. Parece que, si no diriges un equipo, automáticamente has perdido capacidad, prestigio o incluso conocimientos. Sin embargo, esa visión simplifica una realidad mucho más compleja.

No entrenar no significa no querer hacerlo. Tampoco significa haber dejado de prepararse o haber perdido la pasión por esta profesión. En la carrera de cualquier entrenador existen momentos en los que las oportunidades simplemente no aparecen. No siempre llega un proyecto serio, no siempre un club apuesta por un perfil determinado y, en muchas ocasiones, influyen factores que poco tienen que ver con la competencia profesional: el contexto, las circunstancias, las relaciones personales o, sencillamente, el momento adecuado.

Mientras tanto, muchos entrenadores siguen haciendo lo que siempre han hecho: estudiar el juego, analizar partidos, formarse, intercambiar experiencias y seguir creciendo. Es un trabajo silencioso, alejado de los focos, que rara vez se ve, pero que forma parte de la esencia de una profesión en la que el aprendizaje nunca termina.

Quizá el mayor error sea confundir visibilidad con talento. Que un entrenador no aparezca cada fin de semana en una pista no significa que haya dejado de ser un buen entrenador. Del mismo modo que un médico no deja de ser un gran profesional por cambiar de hospital o un profesor por encontrarse temporalmente sin un aula, un entrenador no pierde su capacidad por atravesar un periodo sin equipo.

El deporte necesita mirar más allá de los resultados inmediatos y de los nombres de moda. Necesita valorar la preparación, la capacidad de liderazgo, la honestidad y el compromiso con el aprendizaje continuo. Porque los buenos entrenadores no se definen únicamente por el cargo que ocupan, sino por la forma en la que entienden el deporte y ayudan a crecer a las personas.

Las oportunidades acabarán llegando para unos antes que para otros. Pero el valor de un entrenador nunca debería medirse por el tiempo que pasa sin entrenar, sino por todo aquello que sigue construyendo mientras espera la ocasión de volver a demostrarlo, y esto aplica para cualquier deporte, no solo el balonmano.

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Efrén Pérez Santamaría

Sobre el autor

Efrén Pérez Santamaría

Entrenador nacional de balonmano y Master Coach con una amplia trayectoria en el desarrollo de equipos y jugadores tanto en el ámbito formativo como en el alto rendimiento.  He colaborado durante diversas etapas con la Federación Aragonesa de Balonmano, desempeñando funciones como profesor en la Escuela Territorial de Entrenadores, donde he impartido la asignatura de juego colectivo defensivo. En el ámbito de selecciones, he ejercido como seleccionador masculino en categorías infantil, cadete y juvenil. A nivel de clubes, he formado parte del cuerpo técnico del BM Huesca como segundo entrenador durante diez temporadas, tres de ellas en División de Honor Plata y siete en la Liga ASOBAL. Como primer entrenador, he dirigido al conjunto de Huesca en Segunda Nacional durante dos temporadas, además de ocupar el mismo cargo en el Ademar Zaragoza en categoría juvenil y Segunda Nacional. Asimismo, he desarrollado una amplia labor en el ámbito base como entrenador en distintas categorías del club Corazonistas.