Novillas se reinventa: cómo un torneo de rugby convierte un pueblo de 500 almas en epicentro deportivo
Novillas multiplica su población cada sábado gracias a un torneo de rugby que ha crecido desde sus inicios hasta convertirse en uno de los eventos amateur más importantes del calendario deportivo aragonés.

Este sábado, Novillas vivió un sábado de esos que marcan. El pequeño municipio zaragozano, con apenas medio millar de vecinos, se vio inundado de jugadores, equipos y la energía que solo el rugby amateur sabe generar. La cuarta edición del Torneo Seven local trajo consigo alrededor de 300 deportistas de toda la geografía española, una cifra que cuadruplica con creces lo que se vio en aquella primera edición.
Abel Vera, desde la alcaldía, contempla orgulloso cómo "vienen equipos de toda España". Y así es: desde tierras vascas pasando por Castilla y León, La Rioja, Cataluña y, por supuesto, distintos rincones de Aragón, tanto en competición masculina como femenina. El pueblo literalmente se desbordó de vida.
Todo esto arrancó con una idea que Javier Marquina llevó personalmente al ayuntamiento: un torneo de rugby que dinamizase la zona. Con el Íbero Club de Zaragoza como socio fundamental, la propuesta no encontró resistencia en la corporación municipal. "Vimos un campo de fútbol olvidado y decidimos ponerlo en valor. De ahí surgió todo", relata Vera, explicando cómo rehabilitaron la instalación.
Lo que comenzó modestamente con poco más de un centenar de participantes ha crecido como la espuma. "Ahora rondamos los 300", subraya el regidor con satisfacción. Ese crecimiento exponencial refleja algo mayor: la capacidad del deporte para transformar pueblos olvidados. "Nos da mucha vida y muy buenos valores", sintetiza Vera, reconociendo cómo una iniciativa nacida desde la base ha logrado poner a Novillas en el radar nacional del rugby.
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