Wright-Foreman da un golpe de autoridad: Zaragoza roba un triunfo vital en Las Palmas
Wright-Foreman desata su potencial ofensivo en Las Palmas para que Zaragoza se lleve una victoria de supervivencia

El Casademont Zaragoza asestó un mazazo de supervivencia en tierras canarias este domingo, dejando en el camino al Gran Canaria con un parcial de 74-78 en la jornada 27 de la Liga Endesa. Un resultado que sabe a oxígeno puro para una escuadra que pelea cada fin de semana por mantenerse en la élite del baloncesto español. Los aragoneses salieron del Metropolitano con dos puntos de oro gracias a un ejercicio de solidaridad defensiva y la irrupción ofensiva de un americano que no tuvo piedad.
El feudo canario es territorio complicado para cualquier visitante, pero los de Zaragoza llegaron mentalizados y se marcharon con lo más importante: la victoria. Durante prácticamente todo el encuentro, ambos equipos se enzarzaron en una batalla táctica donde los detalles lo decidían todo. La tensión se palpaba en cada posesión, en cada tiro, en cada defensa. Parecía que el destino podría inclinarse hacia cualquiera de los dos lados hasta que, ya con el cronómetro casi agotado, los maños encontraron la forma de asegurar el botín.
Si alguien merece que suenen las campanas en toda Aragón, ese es Isaiah Wright-Foreman. El alero estadounidense despliegó un nivel de juego abrumador durante sus 20 minutos en cancha, metiendo 18 puntos con una efectividad que no dejaba respiro a la defensa local. No necesitó toda una jornada para dejar clara su impronta: con cada ataque, con cada penetración, iba alejando a su equipo del peligro. Su capacidad para resolver momentos de máxima presión fue el diferencial que buscaba el Casademont.
El cierre fue un auténtico thriller. Con los nervios campeando a sus anchas y el marcador reflejando una paridad absoluta, los aragoneses tuvieron que extraer lo mejor de su repertorio para no echarse atrás. Cada acción en los últimos minutos pesaba como una losa, pero Zaragoza no parpadeó cuando más falta hacía.
Porque en el contexto de la temporada, este triunfo lejos de casa representa mucho más que tres puntos: es un salvavidas para el Casademont en su carrera por no abandonar la máxima categoría. Meterse en el feudo del Gran Canaria y salir airoso es señal de que este equipo posee el temple y la calidad necesarios para competir entre los grandes. El vestuario puede dormir tranquilo esta noche: acaban de recordarle al resto de rivales que el Casademont seguirá dando guerra hasta la última jornada.
