Fuera de juego fiscal: por qué Aragón necesita liberar su mecenazgo deportivo
Aragón encasilla el apoyo privado al deporte en el patrocinio publicitario al 21% de IVA. Una Ley Autonómica de Mecenazgo Deportivo, con deducciones en el IRPF autonómico, multiplicaría la inversión privada en el deporte base.
En cualquier rincón de nuestra comunidad, desde los pabellones de barrio en Zaragoza hasta las pistas comarcales del Bajo Aragón, las Cinco Villas o el Pirineo, la escena se repite cada inicio de temporada: directivos que dedican más horas a cuadrar balances que a planificar la cantera, y empresarios locales con voluntad sincera de arrimar el hombro pero frenados por la burocracia tributaria. La pregunta que sobrevuela cada despacho siempre es la misma: ¿cómo justificamos este dinero sin complicarnos la vida con Hacienda?
La respuesta actual es tan pragmática como limitante: con una factura comercial al 21% de IVA. En Aragón, el apoyo privado al deporte se ha quedado encasillado en el contrato de patrocinio publicitario ordinario. No por convicción, sino por puro descarte administrativo.
Para un club modesto, el mecenazgo puro, aquel que permite al donante desgravarse de verdad, es hoy una utopía. Exige constituir una fundación instrumental o superar el laberinto de la declaración estatal de Utilidad Pública, un peaje inasumible para directivas sostenidas por el voluntariado. La única salida es operar como una agencia de marketing: darse de alta en censos de IVA, liquidar trimestres y garantizar lonas, parches en la camiseta o impactos en redes sociales, aunque la ayuda solo buscara costear el autobús de los cadetes o renovar balones.
Al otro lado de la mesa, el tejido empresarial aragonés se topa con un incentivo plano. Patrocinar al equipo de su comarca o a un referente provincial desgrava exactamente lo mismo en el Impuesto sobre Sociedades que contratar una valla en la autovía o pagar publicidad digital: es un simple gasto contable ordinario. No existe un estímulo fiscal autonómico que premie el valor social o identitario de esa aportación. Y lo que es más grave: el comercio local, el profesional autónomo y las familias quedan fuera del tablero, al no existir deducciones en el tramo autonómico del IRPF para el micromecenazgo deportivo.
Basta mirar a comunidades vecinas como la Comunitat Valenciana o Navarra para comprobar cómo sus leyes propias y deducciones autonómicas canalizan millones de euros privados hacia el deporte base sin asfixiar a los clubes.
Es de justicia reconocer que el Gobierno de Aragón está realizando ya un esfuerzo notable por el deporte de nuestra tierra, con líneas de apoyo crecientes y un compromiso presupuestario que prevé intensificarse aún más a corto y medio plazo. Es una apuesta real, valiente y muy de agradecer por parte de todo el sector. Precisamente por eso, articular una Ley Autonómica de Mecenazgo Deportivo no vendría a sustituir esa labor pública, sino a culminarla. Sería, en definitiva, la guinda del pastel para redondear un ecosistema perfecto: sumar el músculo de las empresas aragonesas al empuje institucional.
Habilitar un registro ágil de entidades de interés deportivo, deducciones en el IRPF autonómico e incentivos especiales para las empresas que sostienen el deporte en el medio rural no supone perdonar impuestos; significa multiplicar por diez la inversión privada en salud, juventud y cohesión territorial. El terreno de juego institucional ya está abonado; abrir la puerta al mecenazgo privado es el salto definitivo que el deporte aragonés lleva años esperando.

Sobre el autor
Lázaro Vicente PérezAtleta de La Salle Caja Rural de Teruel desde sus inicios, Lázaro acumula varios títulos de campeón de Aragón en distintas disciplinas. Sus años de formación en Madrid le llevaron a fichar por Bikila Madrid, con el que logró dos subcampeonatos de España, y posteriormente por AVIA Vitoria. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad Europea de Madrid, donde actualmente cursa el doctorado. Técnico de Deportes y Juventud de la Comarca Gúdar-Javalambre desde 2002 y entrenador de La Salle Caja Rural de Teruel desde 2001. Miembro de la junta directiva del Club Voleibol Teruel desde 2012, ejerce como vicepresidente y estadístico del equipo de Superliga desde la temporada 2015-16.




