Más allá del marcador: el deporte comarcal como latido del Teruel interior
En un territorio marcado por la dispersión geográfica y la despoblación, los Servicios Comarcales de Deportes son mucho más que ocio: son salud pública, cohesión social y una apuesta decidida por el futuro de los pueblos turolenses.
Suele decirse que en los pueblos pequeños de Teruel el invierno es largo y el silencio, a veces, demasiado espeso. En un territorio marcado por la dispersión geográfica y el desafío crónico de la despoblación, mantener la persiana abierta de los servicios básicos es una batalla diaria. Hablamos de sanidad, de escuelas, de comunicaciones. Sin embargo, hay un motor silencioso que a menudo pasamos por alto en las grandes tertulias políticas, pero que resulta vital para el día a día de nuestros vecinos: los Servicios Comarcales de Deportes (SCD).
Para un municipio que apenas supera el centenar de habitantes, organizar una escuela de iniciación deportiva para tres niños o mantener un grupo de gimnasia de mantenimiento para seis personas mayores es una quimera económica y logística. Ningún ayuntamiento pequeño puede sostener de forma aislada la estructura, el material o el personal técnico necesario. Y es ahí donde la escala comarcal demuestra su verdadera razón de ser. El técnico que hoy da psicomotricidad en un pueblo de la Sierra de Albarracín o del Maestrazgo, mañana dinamiza las pistas de la comarca del Matarraña o de las Cuencas Mineras. La comarca no subvenciona el deporte; democratiza el acceso a la salud.
Porque en el medio rural turolense, el deporte hace tiempo que dejó de ser una cuestión meramente competitiva o de ocio. Es, ante todo, una herramienta de salud pública, cohesión social y promoción del territorio.
Para nuestros mayores, la sesión semanal de gimnasia o el taller de movilidad en el pabellón multiusos es la excusa perfecta para salir de casa, combatir la soledad no deseada y retrasar la dependencia. Para los jóvenes y niños, los Juegos Deportivos en edad escolar no solo enseñan los valores inherentes al juego en equipo; son la oportunidad de interactuar con chavales de otras localidades, de tejer redes vecinales y de arraigar el sentimiento de pertenencia a una tierra compartida. En cada partido de liga comarcal o en cada carrera popular se juega algo mucho más importante que un resultado: se juega el sentido de comunidad.
El pabellón o el polideportivo de un pueblo de Teruel no es solo cemento y canastas: es el auténtico punto de encuentro y convivencia vecinal.
Invertir en los Servicios Comarcales de Deportes no debe entenderse nunca como un gasto superfluo o un lujo de ayuntamientos con presupuesto sobrante. Es una inversión directa en calidad de vida, fijación de población y equilibrio territorial. De poco sirve atraer nuevas familias si los pueblos carecen de una oferta social, cultural y deportiva que dinamice sus tardes y más cuando cae el sol en invierno. El deporte comarcal llena las instalaciones, reactiva la convivencia y demuestra que vivir en un pueblo pequeño no equivale a tener menos derechos.
Además, en comarcas como Gúdar-Javalambre, el deporte se ha convertido en un aliado crucial contra la estacionalidad gracias al auge del turismo activo y las carreras de montaña (trail running). Eventos que llenan las plazas de los pueblos y dinamizan la economía local, demostrando que el deporte comarcal cuida tanto de la salud de sus habitantes como del tejido socioeconómico de la región.
Frente a la inercia de concentrar los recursos en los grandes núcleos urbanos, las administraciones deben seguir blindando y potenciando estas redes comarcales. Porque mientras haya un monitor cargando balones o material deportivo en el maletero de su coche para dar una clase en el pueblo más recóndito de Gúdar-Javalambre, de las Cuencas Mineras o del Matarraña, habrá vida, habrá salud y habrá futuro. El balón debe seguir rodando en cada rincón de Teruel, porque en su movimiento late el corazón de nuestros pueblos.

Sobre el autor
Lázaro Vicente PérezAtleta de La Salle Caja Rural de Teruel desde sus inicios, Lázaro acumula varios títulos de campeón de Aragón en distintas disciplinas. Sus años de formación en Madrid le llevaron a fichar por Bikila Madrid, con el que logró dos subcampeonatos de España, y posteriormente por AVIA Vitoria. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad Europea de Madrid, donde actualmente cursa el doctorado. Técnico de Deportes y Juventud de la Comarca Gúdar-Javalambre desde 2002 y entrenador de La Salle Caja Rural de Teruel desde 2001. Miembro de la junta directiva del Club Voleibol Teruel desde 2012, ejerce como vicepresidente y estadístico del equipo de Superliga desde la temporada 2015-16.




