🚴 Ciclismo

Casi 6.000 cicloturistas se citan en Sariñena para dominar la legendaria Orbea Monegros

Por Redacción AC

Casi 6.000 aficionados al mountain bike se dan cita en Sariñena para conquistar la legendaria Orbea Monegros en su edición número 26, con victorias para Sebastián Gesche y Sandra Santanyes.

Casi 6.000 cicloturistas se citan en Sariñena para dominar la legendaria Orbea Monegros

La estepa aragonesa volvió a ser escenario de una batalla épica sobre dos ruedas. La vigésimo sexta edición de la Orbea Monegros reunió a cerca de 5.800 aficionados al mountain bike dispuestos a medirse en uno de los terrenos más desafiantes de la península. Sariñena se transformó en la capital mundial del cicloturismo de montaña con una jornada que combinó el calor sofocante, una nube de polvo y esa sensación de superación que solo los Monegros pueden regalar. La competición, galardonada como Actividad de Interés Turístico por la Comunidad Autónoma, planteó dos opciones de ruta: la versión completa de 113 kilómetros y la alternativa de 79, ambas iniciándose y concluyendo en la localidad monegrina.

En la pelea por la victoria masculina se impuso el sudamericano Sebastián Gesche, quien atravesó la línea de meta con un cronómetro marcando 3 horas y 10 minutos. El corredor ejecutó una táctica de ataque tempranero, logrando una escapada que le permitió construir una diferencia insalvable. "Me escapé sobre el kilómetro 26 y a partir de ahí fui controlando la distancia", relataba el vencedor sobre su estrategia ganadora en un trazado tremendamente duro. Por su parte, Sandra Santanyes, procedente de Cataluña, se llevó los honores en la categoría femenina demostrando su soltura en un recorrido que intercala tramos rápidos con zonas técnicas exigentes y ese polvo que termina siendo casi un rival más que una adversidad.

El comienzo de la jornada fue de esos momentos que quedan grabados en la memoria: cuenta atrás teatral, confeti en el aire y música que erizaba la piel. Miles de pedalistas se lanzaron hacia la inmensidad esteparia persiguiendo sus propios objetivos, en una marcha donde lo competitivo siempre ha sido secundario pero donde llegar primero sigue siendo un sueño que motiva. Más allá de los vencedores, la carrera albergó incontables anécdotas de sacrificio, compañerismo y personas descubriendo sus límites en el barro de los Monegros.

La Orbea Monegros se consolida año tras año como referencia obligatoria en el panorama nacional de las grandes citas cicloturistas. Esa mezcla de exigencia física brutal, paisaje hipnotizante y ambiente festivo la transforman en una experiencia que trasciende lo puramente deportivo. Los aficionados ya esperan con ilusión la edición número 27, que promete mantener vivo el espíritu que hace grande a esta carrera.

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