Tribuna de Opinión·David Lechón Blasco

Los campus de verano: mucho más que deporte

19 de agosto de 2026·Voleibol

Cada verano, cuando acaban las competiciones, llega la temporada de campus. Desde la Federación Aragonesa de Voleibol lo hemos vuelto a comprobar con los campus de Mora de Rubielos y Tarazona: espacios donde se mejora técnicamente, se crece personalmente y se forman mejores personas.

Cada verano, cuando finalizan las competiciones y los entrenamientos habituales, llega un momento esperado por cientos de jóvenes deportistas: la temporada de campus. Lejos de ser únicamente una alternativa de ocio durante las vacaciones escolares, los campus deportivos se han convertido en una herramienta fundamental para completar la formación de los jugadores y jugadoras, al tiempo que ofrecen una experiencia personal y social de enorme valor.

Desde la Federación Aragonesa de Voleibol hemos vuelto a comprobarlo este verano con la celebración de nuestros campus en Mora de Rubielos y Tarazona. Durante estos días, centenares de jóvenes compartieron entrenamientos, actividades de convivencia y momentos que difícilmente olvidarán. Pero lo más importante no fueron únicamente las horas de trabajo técnico o los ejercicios realizados en la pista, sino todo aquello que se aprende fuera de ella.

El calendario de una temporada deportiva suele estar marcado por la competición. Los entrenamientos se orientan a preparar partidos y a alcanzar objetivos colectivos, dejando en ocasiones menos tiempo para profundizar en determinados aspectos técnicos o individuales. Los campus permiten precisamente cubrir ese espacio. El ritmo es diferente, los grupos son más reducidos y los entrenadores pueden dedicar una atención más personalizada a cada deportista, favoreciendo una mejora técnica que después se refleja durante la temporada.

Además, el aprendizaje en un campus va mucho más allá del gesto deportivo. Los participantes desarrollan hábitos de autonomía, aprenden a convivir con compañeros de diferentes edades y procedencias, fortalecen valores como el respeto, el compañerismo y la responsabilidad, y descubren que el deporte también es una forma de hacer amigos y de crecer como personas. Esa formación integral constituye uno de los principales objetivos de cualquier entidad deportiva comprometida con la educación.

Otro aspecto especialmente relevante es la oportunidad que ofrecen estos encuentros para que jóvenes de distintos clubes compartan experiencias. En un deporte como el voleibol, donde durante la temporada los equipos compiten entre sí, los campus generan un ambiente distinto. Se crean nuevas amistades, se intercambian formas de entender el juego y se fortalece el sentimiento de pertenencia a una misma comunidad deportiva. Esa convivencia enriquece tanto a los participantes como al propio voleibol aragonés.

Pero no debemos olvidar que también estamos hablando de vacaciones. Los campus representan una alternativa de ocio saludable, activa y educativa en una época del año en la que muchas familias buscan actividades que combinen diversión y aprendizaje. Frente al sedentarismo o al exceso de tiempo frente a las pantallas, el deporte ofrece una propuesta que fomenta hábitos de vida saludables, actividad física diaria y experiencias compartidas que dejan una huella positiva en los jóvenes.

La celebración de estos campus en localidades como Mora de Rubielos y Tarazona también pone de manifiesto la capacidad del deporte para dinamizar el territorio. Durante varios días, familias, entrenadores y participantes generan actividad económica y contribuyen a dar vida a municipios que encuentran en el deporte un aliado para atraer visitantes y proyectar una imagen dinámica y acogedora.

Los campus de verano son, en definitiva, una inversión en el futuro de nuestros deportistas. Son espacios donde se mejora técnicamente, se crece personalmente y se disfruta del deporte en un entorno diferente al de la competición. Desde la Federación Aragonesa de Voleibol seguiremos apostando por este tipo de iniciativas, convencidos de que el aprendizaje no termina cuando acaba la temporada. Al contrario, el verano ofrece una oportunidad extraordinaria para seguir formando mejores jugadores, pero, sobre todo, mejores personas.

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David Lechón Blasco

Sobre el autor

David Lechón Blasco

Presidente de la Federación Aragonesa de Voleibol Ingeniero Técnico Industrial Profesor Asociado de Ingeniería Mecánica (Universidad Politécnica de Cataluña) Una vida dedicada al desarrollo y promoción del voleibol aragonés