Tribuna de Opinión·Victor Garcia Motilva

Pretemporada, el tiempo que le quitamos al juego

16 de agosto de 2026·Rugby

El entrenador de rugby Víctor García reflexiona sobre la pretemporada en el deporte amateur y defiende integrar la preparación física dentro del propio juego en lugar de restarle sesiones al trabajo colectivo.

Llega agosto, vuelven los entrenamientos y se repite una escena conocida en campos y pabellones. Zapatillas preparadas, cronómetro en marcha y jugadores acumulando carreras, series y circuitos con una idea instalada desde hace décadas: primero hay que ponerse en forma y después ya tendremos tiempo para jugar.

Pero ¿realmente tenemos ese tiempo?

La pretemporada es uno de los periodos más valiosos de cualquier deporte colectivo. Durante unas pocas semanas tenemos la oportunidad de reconstruir relaciones entre jugadores, recuperar hábitos, introducir conceptos y preparar al equipo para los problemas que encontrará cuando empiece la competición. Sin embargo, seguimos consumiendo una parte importante de esas semanas haciendo algo que, muchas veces, podríamos realizar fuera del entrenamiento colectivo.

Lo veo desde el rugby, que es el deporte que conozco y en el que entreno, pero resulta fácilmente trasladable al fútbol, baloncesto, balonmano y prácticamente cualquier deporte colectivo.

Un equipo amateur puede disponer de dos, tres o incluso cuatro sesiones semanales, pero eso no convierte su tiempo en ilimitado. Cada entrenamiento colectivo dedicado exclusivamente al trabajo físico es una sesión menos para construir aquello que realmente necesita de todos sus jugadores juntos: el juego.

Esto no significa restar importancia a la preparación física. Es imprescindible. La cuestión es dónde y cómo introducirla. Una parte importante del trabajo físico específico puede desarrollarse individualmente o en sesiones complementarias, mientras que muchas de las capacidades necesarias para competir pueden trabajarse dentro de las propias tareas del deporte, manipulando espacios, tiempos, número de jugadores, pausas e intensidades.

Porque correr o trabajar fuerza no es jugar.

En rugby corremos mientras observamos una defensa, decidimos, comunicamos, aceleramos, frenamos, entramos en contacto y volvemos a colocarnos. Y ocurre exactamente lo mismo en otros deportes. Un futbolista corre mientras interpreta espacios y movimientos; un jugador de baloncesto acelera, frena o cambia de dirección condicionado por el balón, los compañeros y la oposición.

La carga física de la competición nunca aparece aislada del juego.

La pretemporada debería servir para desarrollar esas capacidades de manera conjunta: recuperar conexiones entre jugadores, establecer comportamientos colectivos y aumentar progresivamente la velocidad a la que somos capaces de percibir y tomar decisiones mientras aparece la fatiga.

En el deporte amateur esto adquiere todavía mayor importancia. Si disponemos de seis horas semanales con nuestros jugadores y empleamos dos en realizar un trabajo que podrían desarrollar fuera del entrenamiento, estamos consumiendo un tercio de nuestro recurso más valioso: el tiempo compartido.

Naturalmente, las cargas deben planificarse. Habrá momentos de mayor intensidad y tareas destinadas a desarrollar determinadas capacidades. Integrar preparación física y juego tampoco consiste simplemente en poner un balón en cualquier ejercicio. Las tareas necesitan intención, objetivos y cargas controladas.

Quizá deberíamos cambiar la pregunta con la que diseñamos una pretemporada. No pensar únicamente cuánto tienen que correr nuestros jugadores, sino cuántas situaciones queremos que hayan vivido, cuántos problemas hayan resuelto y cuántas decisiones hayan tomado antes del primer partido.

Porque podemos preparar físicamente a un jugador para competir.

Pero para aprender a competir necesita, sobre todo, entrenar su deporte.

rugbyaragón
Victor Garcia Motilva

Sobre el autor

Victor Garcia Motilva

Nacido en Tarazona el 24 de junio de 1980, ex-jugador del Rugby Tarazona entre 1996 y 2023. Entrenador con titulación CSD y formador en las escuelas del club, compagina su vinculación al rugby con la labor de analista y articulista en el blog especializado A Palos.