Quince años después, Huesca no puede bajar
Efrén Pérez Santamaría, exayudante de José Nolasco en el histórico ascenso de 2011, analiza lo que significaría para la ciudad perder la categoría y pide aferrarse a la ASOBAL como sea.
En 2011 tuve la suerte de vivir uno de los mejores momentos que el balonmano me ha regalado desde un banquillo. Aquel ascenso del Balonmano Huesca a la Liga ASOBAL permanece grabado para siempre en la memoria de todos los que formamos parte de aquella historia.
Había sido una temporada durísima. El equipo más regular, el Academia Octavio de Vigo de Quique Domínguez, logró el ascenso directo, y en Huesca nos tocaba pelear la segunda plaza en una fase final de máxima exigencia junto a Anaitasuna, Cangas y Teucro.
Recuerdo una semifinal agónica contra Cangas que nos permitió alcanzar la final del domingo frente a Anaitasuna. Y allí llegó una de esas noches que explican por qué el deporte engancha para toda la vida.
Fue un partido épico. Hubo prórroga. Hubo lanzamientos de siete metros. Y hubo un héroe bajo palos. Mi buen amigo Julio Rodríguez detuvo el penalti que daba al Balonmano Huesca la primera plaza en la Liga ASOBAL de toda su historia.
Los que hemos vivido algo así sabemos perfectamente lo difícil que es conseguirlo. Por eso, quince años después, todavía me vienen a la cabeza muchos nombres de aquel vestuario irrepetible: un jovencísimo Rodrigo Salinas, Luisfe Jiménez, los veteranos Julio o Álex Álvarez, Raúl Bartolomé, los aragoneses Ibai Cano, Marco Escribano y Dani Montero, el todavía activo Jorge Lloría o el enorme Emilio Esteban. El entrenador era José Nolasco y yo tuve el privilegio de ser su ayudante.
Aquel ascenso no fue casualidad. Fue el resultado del esfuerzo, del sacrificio y de una ciudad empujando detrás de su equipo.
Por eso cuesta tanto imaginar hoy un descenso.
Este viernes, Bada Huesca afronta un partido vital ante Ciudad de Logroño para evitar caer a División de Honor Plata. La situación es complicada, sí. Pero el año pasado también lo estaba y la permanencia se consiguió en el último partido.
Las cuentas son claras: Huesca tiene perdido el golaveraje con los rivales con los que está empatado, así que necesita ganar los dos encuentros que quedan y esperar que Nava y Puente Genil no sumen más de tres puntos.
Difícil, pero no imposible.
Y precisamente por conocer la categoría sé lo que significaría bajar. La División de Honor Plata es una competición tremendamente complicada. Allí el primero puede perder en casa del colista y cada jornada es un mundo. Y no hablo solo de presupuestos, porque hay equipos de Plata con más recursos económicos que algunos clubes de ASOBAL.
Este mismo fin de semana se disputa la fase de ascenso en casa de Sagunto, segundo clasificado tras el ya ascendido Proin Sevilla. Y sinceramente, no me atrevo a pronosticar quién logrará la otra plaza.
En teoría, Sagunto parte con ventaja por jugar en casa y por la gran temporada que ha realizado. Pero, en mi opinión, Burgos tiene mejor plantilla. Y ojo con el tapado: Anaitasuna ha firmado un final de temporada espectacular y puede dar la sorpresa. Lo único seguro es que será una fase apasionante para el espectador por la enorme igualdad existente.
Precisamente por todo eso, Huesca debe aferrarse como sea a la ASOBAL.
La ciudad ha construido durante quince años una identidad alrededor de este equipo. Mantenerse no es solo una cuestión deportiva; es preservar el trabajo, el prestigio y el crecimiento de un club que ha llevado el nombre de Huesca por toda España.

Sobre el autor
Efrén Pérez SantamaríaEntrenador nacional de balonmano y Master Coach con una amplia trayectoria en el desarrollo de equipos y jugadores tanto en el ámbito formativo como en el alto rendimiento. He colaborado durante diversas etapas con la Federación Aragonesa de Balonmano, desempeñando funciones como profesor en la Escuela Territorial de Entrenadores, donde he impartido la asignatura de juego colectivo defensivo. En el ámbito de selecciones, he ejercido como seleccionador masculino en categorías infantil, cadete y juvenil. A nivel de clubes, he formado parte del cuerpo técnico del BM Huesca como segundo entrenador durante diez temporadas, tres de ellas en División de Honor Plata y siete en la Liga ASOBAL. Como primer entrenador, he dirigido al conjunto de Huesca en Segunda Nacional durante dos temporadas, además de ocupar el mismo cargo en el Ademar Zaragoza en categoría juvenil y Segunda Nacional. Asimismo, he desarrollado una amplia labor en el ámbito base como entrenador en distintas categorías del club Corazonistas.




