Tribuna de Opinión·Adrián Dubón Pérez

¿Y si el verdadero obstáculo no fuera la discapacidad?

21 de octubre de 2026·Deporte Adaptado

Hay derrotas que no aparecen en los marcadores. No tienen estadísticas ni ocupan titulares. Son derrotas silenciosas.

Hablamos de inclusión, defendemos la igualdad y celebramos los éxitos del deporte adaptado. Pero quizá ha llegado el momento de preguntarnos si estamos ofreciendo a todas las personas las oportunidades que merecen.

Hay derrotas que no aparecen en los marcadores. No tienen estadísticas ni ocupan titulares. Son derrotas silenciosas, como la de una persona con discapacidad que desea practicar deporte y descubre que encontrar un lugar donde hacerlo no resulta tan sencillo como debería.

Vivimos en una sociedad que ha incorporado la palabra inclusión a su vocabulario cotidiano. La escuchamos en discursos, campañas y declaraciones de buenas intenciones. Sin embargo, convendría preguntarnos si esa inclusión de la que tanto hablamos se corresponde con las oportunidades que realmente ofrecemos.

Porque una cosa es defender la igualdad y otra muy distinta hacerla posible.

Celebramos las medallas paralímpicas, admiramos el esfuerzo de sus protagonistas y reconocemos sus éxitos. Pero ¿qué ocurre con quienes, lejos de los grandes escenarios, simplemente desean practicar una actividad física, compartir experiencias o sentirse parte de un equipo?

No todo el mundo quiere ser campeón. No todo el mundo sueña con una medalla. Nadie debería necesitar aspirar a ella para encontrar su sitio en el deporte.

Quizá una de nuestras mayores contradicciones sea seguir considerando extraordinario lo que debería ser normal. Hablamos de diversidad, pero todavía nos cuesta entender que el deporte adaptado debe formar parte, con naturalidad, de la realidad deportiva de nuestra sociedad.

Es justo reconocer los avances conseguidos y el compromiso de quienes llevan años trabajando para hacerlos posibles. Pero reconocer lo conseguido no significa conformarse con ello.

Tal vez deberíamos dejar de preguntarnos hasta dónde puede llegar una persona con discapacidad y empezar a preguntarnos qué estamos haciendo para que pueda llegar hasta donde quiera.

El verdadero progreso del deporte adaptado no debería medirse únicamente por las medallas, los récords o las grandes competiciones, sino también por las oportunidades que somos capaces de generar.

Porque una sociedad inclusiva no es solo aquella que aplaude los éxitos de sus deportistas con discapacidad. Es aquella que garantiza que puedan elegir, participar y disfrutar del deporte en igualdad de oportunidades.

Quizá la pregunta no sea qué dificultades encuentra una persona con discapacidad para practicar deporte, sino cuántas seguimos poniendo nosotros.

El verdadero fracaso no es quedarse fuera de un podio. El verdadero fracaso es quedarse fuera del deporte antes incluso de haber tenido la oportunidad de empezar.

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Adrián Dubón Pérez

Sobre el autor

Adrián Dubón Pérez

Impulsor del balonmano adaptado en BM Dominicos, actual campeón de España. Profesor de educación primaria y colaborador en múltiples iniciativas que unen deporte y compromiso social.