Tribuna de Opinión·Daniel Bandrés Blanco

El alma del juego: Por qué la tecnología nunca sustituirá al entrenador de balonmano

20 de mayo de 2026·Balonmano

Desde 1994 hasta la irrupción de la inteligencia artificial, el balonmano ha vivido revoluciones técnicas, tácticas y físicas. Pero la IA misma reconoce que las decisiones que importan siguen siendo del entrenador.

El balonmano ha transitado un camino fascinante desde la técnica hasta la complejidad de la inteligencia artificial. Este análisis, marcado por la perspectiva subjetiva del autor y su contexto en el balonmano aragonés y nacional, traza una cronología de revoluciones que han transformado la naturaleza de este deporte.

El punto de partida de esta evolución se sitúa en 1994, año en que el balonmano dejó de ser un simple juego para mí y tomar conciencia de su dimensión cognitiva. En aquel entonces, el paradigma estaba dominado por una técnica centrada exclusivamente en el "buen hacer" y una preparación física heredada de deportes individuales, la cual, aunque muy definida en la literatura de la época, solía estar descontextualizada de las necesidades reales de la pista.

La primera gran revolución llegó con la irrupción de las tácticas colectivas. La influencia yugoslava y su emblemático sistema defensivo 3:2:1 marcaron la excelencia de la época, enseñando a los profesionales la importancia de los espacios, así como la metodología para aprovecharlos o defenderlos. Esta etapa ya empezó a establecer una clara divisoria, muy presente en el momento actual, entre los mediocres que se limitaban a copiar y los "atrevidos" que utilizaban estos sistemas como base para innovar.

Posteriormente, la segunda revolución fue liderada por Juan Carlos Pastor. Su enfoque supuso un salto cualitativo al bajar al detalle de la táctica individual, otorgando un valor específico a cada acción y al papel del individuo dentro del esquema, lo que incrementó notablemente la carga teórica del deporte. En este periodo, el dominio consistía en maestría sobre conceptos como "jugar la distancia" o "hacer saltar" y otros.

El escenario volvió a transformarse con la hegemonía de los franceses, quienes dominaron el panorama desde una preparación física específica y arrolladora. Esta tercera revolución, considerada por el autor como la más diferencial, llevó a la sala de pesas las demandas concretas del balonmano. El estudio del HIIT y las enseñanzas de figuras como Badillo se volvieron esenciales, coincidiendo con cambios en las reglas que convirtieron al deporte en una disciplina mucho más trepidante.

La llegada de la vanguardia tecnológica introdujo la era del "dato". En España, este movimiento fue encabezado por Anselmo Ruiz de Alarcón, quien incorporó términos como "eslabones a gol" al vocabulario habitual de los entrenadores. Hoy en día, la Inteligencia Artificial (IA) parece ser la respuesta definitiva a todas las carencias y dudas del rendimiento.

Sin embargo, tras un largo proceso de interacción con la propia IA, en el que le das información, le pides, iteras, comentas, describes procesos, hablas de Play Score, datos físicos, CMJ, wellness y bloque bajo, alto y demás bla, bla, bla... La que te acaba abriendo los ojos diciéndote que (y paso a enumerar literalmente sus resultados): las decisiones tácticas, el liderazgo del grupo, el modelo de juego, la interpretación final del rendimiento, la planificación estructural, el scouting fino, el análisis de cargas, la comunicación escrita y la elección del material didáctico dependen íntegramente de ti, ENTRENADOR.

De los que siempre aportaron el valor real al juego y siguen haciéndolo. Los entrenadores.

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Daniel Bandrés Blanco

Sobre el autor

Daniel Bandrés Blanco

Entrenador nacional de balonmano (Nivel 3), exseleccionador aragonés en categorías de formación y cofundador del Campus Balonmano Ebro. Especialista en neurociencia deportiva y preparación física de élite.