El apagón invisible y el derecho a ser contados
El baloncesto aragonés de las categorías FEB sobrevive en la sombra, sin apenas altavoz mediático y ahora amenazado por un posible muro de pago televisivo. Una reivindicación del derecho de estos clubes a ser contados.
El baloncesto aragonés no empieza ni acaba en los diez mil asientos del Príncipe Felipe. Hay un ecosistema entero respirando justo por debajo del paraguas de la ACB, compitiendo en el barro de las categorías FEB. Pero si miramos a las gradas, la postal es cruda. Un club histórico como el CBZ apenas llega a las 700 almas; el Peñas Huesca quizá roce el millar en sus mejores tardes, y si bajamos a la Tercera FEB, es casi un milagro congregar a un centenar de personas en un pabellón.
Hasta ahora, en Aragón hemos sido unos privilegiados. Hemos tenido la inmensa suerte de poder seguir a los nuestros a través de la plataforma de la CARTV, con la cercanía que da escuchar el partido en la voz de narradores de la casa, que conocen el terreno y defienden lo nuestro. Sin embargo, los rumores de los últimos días en redes sociales apuntan a un cambio de paradigma que asusta: la posible llegada de una plataforma privada que se haga con los derechos de todas las ligas FEB previo pago.
Si el aficionado ya tiene que hacer un esfuerzo para acercarse a un pabellón de Tercera FEB, levantar un muro de pago televisivo para un producto que no cuenta con un gran altavoz mediático puede ser la puntilla.
Y hablo de altavoz mediático porque el problema de base sigue intacto: la invisibilidad en el día a día. En la mayoría de los medios tradicionales de Aragón, los equipos de estas categorías ni siquiera existen en la sección de resultados. Nos estamos perdiendo el relato. Pretendemos que un chaval joven, o un aficionado saturado de oferta de entretenimiento, le dedique dos horas a ver un partido sin haberle dado antes un solo motivo emocional para hacerlo.
Sobran motivos, pero faltan narradores. Hay historias fascinantes que se quedan encerradas en las cuatro paredes de los vestuarios. Pensemos en lo que vivió el Cuarte de Huerva la temporada pasada: un inicio de pesadilla, el entrenador abandonando el barco apenas una semana antes de empezar la liga y un equipo asomándose al abismo. Hasta que aparece la figura de Jotacé Marcos, ex ayudante del Casademont Femenino, coge el timón de un grupo sin rumbo y consigue salvar una temporada que parecía condenada al desastre.
Esa épica de trinchera es la que engancha. Esa es la narrativa que construye afición.
No me voy a poner a detallar aquí la estrategia de marketing y comunicación que deberían seguir los clubes para solucionar esto (si tienen dudas, pueden llamarme sin problema, que al fin y al cabo es de lo que trabajo y vivo). Pero sí creo que las entidades pecan, en demasiadas ocasiones, de un conformismo letal con sus redes sociales, usándolas como un mero tablón de anuncios en lugar de un canal para humanizar a sus plantillas.
La supervivencia del baloncesto aragonés pasa por reivindicar su espacio. Y para eso, la existencia de plataformas como Aragón Compite o, barriendo para casa, ecosistemas como Desde 6.75, son vitales. No solo para que el público escuche el mensaje de estos clubes, sino para algo mucho más básico: para recordarles que existen, que compiten y que sus historias merecen ser contadas.

Sobre el autor
Ramón GasqueGraduado en Periodismo por la Universidad San Jorge. Cofundador del podcast sobre baloncesto aragonés "Desde 6.75". Narrador deportivo en CARTV y responsable de comunicación del CB Pardinyes 2018-2021 (Ligas EBA y LEB Plata). Formador en competencias digitales e Inteligencia Artificial en el entorno rural de Aragón.




